Si las paredes hablaran en el Club de Banqueros...

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El prestigio y la calidad también hacen eco en su cocina. El vaivén de los platillos conforman una pieza de baile inigualable: la organización de los integrantes de la cocina bajo la batuta del chef Rosalío (14 años de haberse formado dentro de estos elegantes muros), los aromas que emanan los platillos para complacer el paladar de los comensales, esencialmente cuando funcionarios  de Presidencia acuden a este centro social: no pueden irse sin probar el clásico chile en nogada (representativo del Club) o el Pescado Club -huachinango con chile serrano, cebolla, aceite de oliva, sofrito... unas maravillas.  
  
Es, además ya, una tradición el disfrutar del prestigioso brunch dominical -realizado un domingo de cada mes-, en donde los comensales experimentan y viven este fastuoso espacio sin que sea requisito ser socio. De gustan el exquisito bufet; el plus: se celebra misa y quienes así lo desean (acompañados de guías) parten, con la emoción a flor de piel, a realizar una actividad. Conmovedor observar a los niños  de la mano de sus padres, cultivando semillas para incentivar la cultura que impregna y caracteriza al Centro Histórico de la Ciudad de México.  
  
 Hermosa edificación decorada con  gusto refinado; salones versátiles, espectaculares, fascinantes. Sitio de enorme prestigio, de mucha confianza y de gran seguridad. Sin duda, es el centro de negocios más importante no solo de México, sino de América Latina: una joya arquitectónica internacional.  
  
Club de Banqueros, símbolo de seguridad y distinción 
  
Como parte de la tercera generación desde la fundación del Club de Banqueros, el contador Arturo Aguilar, director de Administración y Finanzas del imponente Club se muestra orgulloso de realizar no un trabajo, sino un sueño.  
  
"Más que tomarlo como una responsabilidad, como algo pesado, más bien es inspiración, venir siempre con el gusto de estar aquí. A veces digo de broma que hay que estar atento a que "el arroz no se cosa" o que nuestra seguridad no se vulnere,  o atender de manera adecuada a nuestros socios. Es eso, no es una actividad aburrida, no es una actividad difícil, si requiere de tiempo, requiere de ver detalles minuciosos de estar atentos. Así es como lo veo".  
   
La privacidad, el sumo cuidado de los pormenores y principalmente, brindar seguridad a los distinguidos visitantes son tareas fundamentales en el día a día dentro del Club.   

Ubicado en el centro de muchas instituciones públicas,  por sus características, debe conservar ese toque insondable.  
  
"Estar atentos a cuestiones de seguridad, visita de autoridades no solo del país sino a nivel internacional, eso representa gran responsabilidad", -comenta el contador-.  
  

El Club de Banqueros es único: tiene muchas particularidades que representan mayor atención a otros aspectos que en otra empresa tradicional no sería parte de las responsabilidades primordiales.  
  

Además, es un lugar donde la convivencia y el buen gusto se reafirman día con día y los socios se deleitan con lo que el antiguo edificio les ofrece: versatilidad en sus salones, elegancia, cultura.  
  
El Club de Banqueros representa un anhelo, un deseo de pertenecer. No hay ninguna limitación, todos pueden aspirar a ser socios de esta gran institución.