Un sueño hecho realidad de los generales de la danza de tradición

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Todo comenzó en 1977.

De ahí, la lucha por lograr el reconocimiento de la importancia de las tradiciones ancestrales no fue sencillo.

Nadie lo había hecho antes, hasta que Miguel Ángel Mendoza Cuauhcóatl, periodista de profesión, comenzó a reunir a  los distintos grupos de danza, y fue en este momento de la historia, cuando comenzó la tradición.

Este gran maestro cubrió en 1949 el hallazgo de los restos del último tlatoani, Cuauhtémoc, y se le reconoce su gran labor como cofundador del Centro de la Cultura Preamericana  y el ser electo  del Zemanáhuac Tlamaxtliloyan, con la finalidad de fortalecer nuestras raíces y promover la conciencia y enormidad de los pueblos.

Zemanáhuac Tlamaxtliloyan Hueyi Tlahtocan Nechicoliztli o Gran Consejo de Gobierno Memorial quedó integrado por Miguel Ángel Mendoza Cuauhkoatl, presidente; Prof. Ángel Tenauatzin Valladares, secretario; como consejeros Profra. Estrella Newman,  Prof. Leopoldo Rojas Ome Tecpatl, Profra. Inés Gómez Zepeda, Prof. Delfino Hernández Hernández, Ramón Valdiosera Berman, Profra. Bernardina Green, Dra. René de la Parra Palma y el maestro Sergio Ramírez Ocelocoatl quien hoy encabeza la fundacion Zemanáhuac Tlamaxtliloya.. Cabe señalar, que desde hace más de 30 años, se integró la maestra Araceli Granados, quien hoy es pilar fundamental de esta familia.

En conjunto, o bien, cada quien desde su trinchera, trabajaron arduamente para dignificar y promover la cultura de los abuelos.

Uno de los principales logros fue que en 1982 se concretó un sueño casi imposible:  ingresar al Zócalo capitalino. Sin embargo,  esta fecha quedaría grabada en la memoria de las gestas del Zemanáhuac Tlamaxtliloya

Dos columnas de danzantes, el toque del caracol, el zahumerio a los cuatro rumbos cósmicos. En medio, el fuego de la mexicanidad.

Dos mil personas reunidas, 300 danzantes, entre ellos los generales de la danza. Las sahumadoras iniciaron su nube de copal, se eleva el fuego y el círculo se forma. Fue así como a las 12 del día del 13 de agosto de ese año el Zemanahuac Tlamachtiloyan hizo su entrada triunfante al corazón de la Ciudad de México y rezaron al Gran Espíritu con su danza.

Y con esto, las tradiciones ancestrales y su difusión encontraron el camino y un lugar en el Centro Histórico: resguardar los valores de nuestra cultura y entregárselos a las nuevas generaciones, quienes son los responsables de revivirla.

Hoy se celebran 42 años de esta incansable labor, y Todo en el Centro, amante de las tradiciones y medicinas ancestrales, se suma a este compromiso para, respetuosamente, dar voz al legado de nuestros abuelos.

Elevemos el rezo, ofrendando la flor, el canto y la danza. Una vez más el jaguar ruge y el aguila grazna.